Fatiga y somnolencia al volante: ¿un riesgo infravalorado?
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Published on Septiembre 25, 2025
5 minutos
La fatiga y la somnolencia al volante, principales síntomas de la apnea del sueño, son factores de riesgo importantes y a menudo subestimados en los accidentes de tráfico. De hecho, su impacto es comparable al de conducir bajo los efectos del alcohol, el exceso de velocidad o las distracciones.
Un estudio reciente, denominado "Fatiga, Somnolencia y Trastornos del Sueño - Impacto en la Seguridad Vial", realizado entre 1.002 conductores portugueses, reveló que la fatiga es la causa del 30% de los accidentes de tráfico.
En respuesta a esta problemática, VitalAire Portugal, en colaboración con la Organización de Seguridad Vial de Portugal (Portuguese Road Safety organization, PRP), ha iniciado un proyecto para cuantificar la influencia de los trastornos del sueño en la conducción.
El estudio de Portuguese Road Safety (PRP) en colaboración con VitalAire, consultó a más de 1.000 conductores mediante cuestionarios en línea, evaluando su somnolencia y su riesgo de apnea del sueño, identificando que:
- 1 de cada cuatro conductores tiene somnolencia excesiva
- 1 de cada cinco conductores presenta un alto riesgo de padecer apnea del sueño
- El 33% de los conductores admite haber conducido en algún momento en un estado de somnolencia extrema
- El 9,4% de los conductores reconoce haberse quedado dormido al volante en alguna ocasión
La fragmentación del descanso nocturno en personas con apnea del sueño viene causada por microdespertares repetidos que les impiden una recuperación adecuada y eficiente. Esto acaba generando una deuda de sueño crónica que debilita sus capacidades físicas y mentales. Según la muestra, son particularmente vulnerables a la fatiga los conductores profesionales, los trabajadores por turnos y los jóvenes, debido a sus horarios irregulares y estilos de vida.
Las personas con apnea del sueño experimentan una fragmentación de su descanso nocturno. Sus microdespertares repetidos impiden una recuperación eficiente, lo que provoca en una deuda de sueño crónica que debilita sus capacidades físicas y mentales. En la muestra, los conductores profesionales, los trabajadores por turnos y los jóvenes son particularmente vulnerables a la fatiga, debido a horarios irregulares y estilos de vida que aumentan el riesgo de somnolencia al volante. Además, la postura estática prolongada al volante, especialmente en viajes largos y monótonos, también contribuye a la aparición de somnolencia.
Percepción del riesgo y comportamiento
Aunque una abrumadora mayoría de conductores reconoce el peligro de la somnolencia al volante (el 86,9% está de acuerdo en que no se debe conducir en este estado, y el 91,4% admite que esta condición aumenta el riesgo de accidente), un porcentaje preocupante minimiza el riesgo. Un 9,6% de los encuestados afirmó que seguiría conduciendo incluso estando cansado, y un 18,4% cree poder conducir de forma segura en esa condición. Además, un 5,2% considera aceptable conducir con dificultad para mantener los ojos abiertos.
La fatiga al volante es un factor de riesgo tan significativo como la velocidad excesiva, la distracción o conducir bajo los efectos del alcohol. El estudio revela que el 29,7% de los conductores involucrados en un accidente durante el 2024 identificaron la fatiga o somnolencia como la causa principal. Asimismo, el 44,9% de los conductores encuestados reportó un alto riesgo de accidente, y de ellos, el 20,9% lo atribuyó a la fatiga o somnolencia.
La falta de sueño repercute directamente en la capacidad de reacción, ya que una noche de descanso insuficiente disminuye el tiempo de reacción y reduce la visión periférica, afectando gravemente las habilidades de anticipación.
Muchos conductores intentan combatir la somnolencia al volante con métodos poco efectivos:
- Subir el volumen de la radio (34,3%) , esta solución no despierta y además el conductor corre el riesgo de enmascarar las señales de advertencia.
- Bajar las ventanillas o encender el aire acondicionado (40,8%) lo cual crea una ilusión temporal que desaparece en pocos minutos.
- Beber café (28,9%) ofrece al conductor una falsa sensación de seguridad, ya que su efecto estimulante es temporal.
El estudio también puso de manifiesto que uno de cada cinco conductores presenta un riesgo elevado de sufrir apnea obstructiva del sueño, lo que afecta negativamente la calidad del descanso y exacerba la somnolencia durante el día. Además, el 10,7% de los participantes reportó tener un trastorno del sueño ya diagnosticado, siendo el insomnio (53%) y la apnea del sueño (41%) las condiciones más prevalentes.
Muchos conductores subestiman el riesgo de la fatiga al volante y sobreestiman su propia capacidad para combatirla. Recurren a estrategias ineficaces que, lejos de ayudar, incrementan las probabilidades de sufrir un accidente.
Alain Areal, presidente de Portuguese Road Prevention, subraya la importancia de invertir en campañas de sensibilización y prevención sobre los peligros de la fatiga y la somnolencia al conducir, destacando especialmente el impacto de los trastornos del sueño y la necesidad de un tratamiento adecuado.
Reducir el número de accidentes requerirá un enfoque de 360∘, que combine:
- Campañas de información sobre los peligros de la fatiga al volante.
- Mejoras en la infraestructura vial, incluyendo áreas de descanso y bandas sonoras o rugosas.
- Implementación de tecnologías de seguridad que permitan detectar la fatiga.
- Formación de conductores y una mayor implicación empresarial en la prevención de la fatiga laboral.
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